miércoles, 21 de diciembre de 2011

Para gusto colores

Es cierto lo que dice el saber popular, "cada uno es un mundo". En cualquier aspecto de la vida, somos diferentes, lo que a uno le gusta a otro le disgusta , lo que a uno le agrada a otro provoca , lo que a uno le importa a otro le resbala y con estas premisas y realidades, el mundo ha ido dando vueltas desde su creación. Partiendo de esta realidad aplastante, me pregunté , por qué no me habían gustado libros que gustaba a más del 50% de la población; por qué dejaba a medio leer libros que la gente había devorado en una noche; por qué ni siquiera hojeé esos best sellers, que se agotaban sin apenas abrir la caja que los contenía. Entonces, me senté , cómodamente, ante estas reflexiones no puedes estar mal colocada, mirando mi estantería. Empecé a mirar los lomos, los títulos y a responder a la famosa pregunta. Hice una lista , sí, una lista con los que leí y no puedo ni verlos, los que nunca me he acercado a leer, no sé por qué y los que empecé a leer y he dejado a mitad. Esta es la lista:
No recomiendo, ni muerta

Es exagerada la categoría, pero es que así me sentí cuando, por fin ,en aquella playa , durante mis vacaciones familiares, logré, leer la última página y el golpe que dí con la contra portada en la misma, se oyó cuatro toallas mas allá. Como casi todos los libros , éste llegó a mi por una recomendación: (Léetelo está muy bien, buff, casi no hay , se lo llevan como rosquillas) Por qué no reflexioné y dije, no quiero lo que quieren los demás. Porque no, porque me deje llevar del gusto literario del 50% de la población. Lo compré , aquel ladrillo me costó 25€. Lo recuerdo y me duele. El alma se me rasga de arriba abajo y para los lados. ¡Qué dolor!. La situación se resume en la siguiente expresión: "me obligue a acabarlo" Como si se tratase de una tarea escolar, me obligué a leer por lo menos 10 paginas diarias. Un tormento, un suplicio. Me preguntaba , cómo podía ser que mas del 50% de la población hubiera comprado este libro que era un plomazo, un ladrillo , nunca mejor dicho. Cada vez que  me decían , oye comprate,  les echaba una mirada , solo me faltaba resoplar, quedaba claro que no había tenido una buena relación con mi extraño libro rechazado. Así que desde ese día que acabé mi tormento, mi condena, nunca recomiendo La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones.

Hasta aquí llegué

El segundo apartado de mi lista, lo he titulado así porque esa fue la expresión que solté por mi boca. Ya, hasta aqui. No sé si es que no era mi día, si las hormonas estaban haciendo de las suyas; si es que mi intelecto no estaba preparado para semejantes historias, sea lo que sea, un día, despues de varios intentos, dije no. Paro. Esta situación, me ha pasado con varios libros, pero he reconocido uno, en este viaje que he hecho por mi estantería y también, por mi interior, al tener que reconocer qué falló en la relación lector-libro.
Me cautivó, debo decirlo por su portada.Un color que llamaba la atención y que sin querer te atraía. Cuando te dabas cuenta estabas ya con el libro en la mano. El título era sugerente: Sushi para principiantes de Marian Keyes.Había leído algo de las críticas y lo ponían muy bien, decían de él que era fresco, una manera nueva de escribir  y bla, bla, bla, bla, bla. Cuando leí por primera vez la breve biografía de su autora, me dejó boquiabierta , una vida, por asi decirlo, variopinta y eso , no lo voy a negar, me daba más razones para leer ese maravilloso y nada discreto libro. Pero la cosa no resultó como esperaba. Repito, puede ser que fuera yo, no sé, momentos personales chungos, malos rollos, la cabeza en otro sitio, pero lo que empezó con mucha ilusión y curiosidad, se desinflaba progresivamente. Creo haber leído la cuarta parte del libro y  confieso que en estos días que , a raíz del blog debo leer más, lo he vuelto a coger. Pero la sensación es la misma. Tedioso, no pillo el hilo, desordenado. Ahora con la llegada del nuevo año, dentro de los propósitos del año nuevo, incluiré leer los libros que tengo a mitad . Simplemente, darles una segunda oportunidad.

No sé el por qué

Esta sería la respuesta a una pregunta muy lógica, ¿Por qué no te has leído este libro?. En mi estantería hay varios, por no decir muchos. De diferentes temáticas, diseños, grosores, autores. Mi estantería es como un planeta al que me queda muchisimos países que visitar. Uno de ellos son  las biografías. Durante una época me autoconvencí que lo que a mi me atraía eran las biografías. Y me obsesioné por  una. Concretamente en la biografía de Francisco Franco Bahamonde de Paul Preston. Se convirtió en una obsesión. A librería que fuera, preguntaba. Hasta que un día, en la librería de unos grandes almacenes, un espacio poco acogedor, pero que creo que es la librería que mas libros vende, por lo menos en Canarias, incomprensiblemente. Bueno, en esa megalibreria, lo encontré. Lo cogí y no lo solté hasta que me cansé de mirar mas libros y me dirigí a la caja para pagarlo. No me dolieron los 30€ que pagué. Estuve un tiempo mirándolo, observándolo, buscando el momento idóneo. Pero éste no llegó. No sé, por qué no me he sentado en mi sillón, mirando para la terraza-jardín que tengo, me he hecho un té de vainilla con toffee y he limpiado mis gafas, para iniciar la lectura. Es un desperdicio tener tanto mundo en mi estantería y no recorrerlo.

Pero lo que tengo claro es que por lo menos, tenemos libros para elegir, que triste sería una estantería solo con los libros que han leído otros, sin pasar por el proceso de descubrir desconocidos y  averiguar sobre los ignorados. El mundo que hay en mi salón me espera. Me iré preparando. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario